02 Jun 2020
junio 2, 2020

La muerte en soledad

Bienvenida

La situación que estamos viviendo a raíz del Covid19, invita a reflexionar sobre el impacto que la muerte está teniendo en los sobrevivientes de esta pandemia. La tristeza, el dolor y el vacío que van dejando nuestros seres queridos muertos, se agrava con la dificultad para dar expresión a las emociones y, para compartirlas con familiares y amigos.

La muerte ha tocado puertas totalmente inesperables y está produciendo un dolor extra, que transforma la naturalidad de la muerte en un hecho traumático. Existe un miedo anticipatorio a que nos toque, un cuidado a veces exagerado que produce agorafobia o depresión. Sensación de impotencia y fragilidad que nos hace sentir la vulnerabilidad en primera fila. Hay una falta de espacio para contactar con la muerte de forma natural, o al menos de una forma socialmente normalizada, por la carencia de recursos tanto externos, como personales e internos.

Como decía en mi anterior artículo (Despedida, ¿el duelo sin despedida?), no hay que confundir este plus de dolor sentido debido a la situación de la pandemia, con la idea que vamos a desarrollar un duelo complicado por la falta der una despedida adecuada de nuestros muertos. Los ritos funerarios culturales a los que estamos acostumbrados, no solo son deseable sino también beneficiosos para superar el duelo con más normalidad, aunque no es la única forma de hacerlo. Y es verdad, que pensar que el cuerpo sin vida de nuestro ser querido está tirado, entre tantos otros cuerpos sobre una pista de hielo, no tener un papel activo en el acompañamiento de ese cuerpo, o que nos envíen una urna (que ni pudimos elegir) con sus restos, no poder visitarle en el hospital, ni ver su cuerpo sin vida, son factores que dificultan la toma de consciencia de la pérdida que se ha tenido, e incrementan ese dolor, que lleva a producir una gran desolación y angustia.

La deshumanización y despersonalización de la muerte, sumadas al propio dolor, genera una serie de emociones que hay que gestionar adecuadamente: Impotencia, vacío, tristeza, rabia, culpa, vergüenza, humillación, etc. Darles un significado a cada emoción, contextualizándola y entendiendo su aparición, ayudará a integrarlas dentro de nuestro mundo interior de forma adaptativa.

Si bien, normalmente la elaboración y superación de la muerte de un ser querido, es un proceso natural que podemos hacer sin una ayuda extra, (puedes ver mi artículo sobre Tareas del duelo), cuando nos vemos sobrepasados por el dolor y nos estancamos en algunas de sus tareas (puedes ver mi artículo sobre Duelo complicado), está bien darnos cuentas y pedir ayuda a un profesional especializado en duelo. La situación traumática, puede producir una paralización de este proceso, dejándonos a expensas de un dolor infinito, repitiendo sin cesar recuerdos traumáticos acerca del suceso y enfermando.

Por ello, es importante que conozcas cuales son las manifestaciones normales del proceso de duelo en cada momento. Saber cuáles son las sensaciones esperables que se puede producir, te dará tranquilidad y mayor fuerza para encarar este proceso. Tener un papel activo ayuda a sentirnos responsables y a generar recursos y soluciones.

Conocer lo que en cada etapa del duelo vas a ir sintiendo, te ayuda a saber que tareas del duelo tienes que ir resolviendo para ir avanzando en tu trabajo de superación. En mi libro 365 días sin ti, un libro de ejercicios prácticos para superar el duelo, que publicaré próximamente, comparo estas tareas que el doliente tiene que hacer, con una carrera de Yincana, en la que a medida que se van superando ciertos obstáculos, se va avanzando hacia la próxima tarea.

Te dejo todos estos recursos para que vayas haciendo una valoración acerca de lo que vas sintiendo, teniendo un papel activo y comprometido con tu trabajo de duelo. Espero que pueda proveerte de recursos y de tranquilidad en este proceso, no obstante consulta con un especialista en duelo si notas cualquier anormalidad en tu proceso.